Cruz de Yuxtaposición de la Escucha
13/7 | 43/23
›Descripción
Piensa en la transición que acabamos de tener desde la Cruz de Ángulo Recto de la Esfinge, con el Sol de la Personalidad en esa Puerta 13 y su preocupación por el pasado, por su propio proceso con el pasado y por intentar erradicar el fracaso del pasado. Si no puede erradicarlo y reconstruir, sufrirá su pesimismo y acabará convertido en mártir: cosas de ese tipo.
Aquí tenemos un cambio repentino; pasamos a un proceso muy fijo. Este destino fijo, la Cruz de Yuxtaposición de la Escucha, con una Puerta 13 que trata por completo de la capacidad inherente en nosotros de saber escuchar. Trata de recoger las experiencias de los demás.
Cuando tienes una configuración de Esfinge, la Esfinge está de forma natural ahí para transformar lo que capta y dárselo a otro como dirección. Simplemente lo hace; no sabe que lo hace. Si les dices a las Esfinges que lo hacen, en especial a las de ángulo recto, empiezan a ponerse insignias. Pero en el momento en que llegas a este destino fijo, puede ser algo muy, muy incómodo, porque son personas que vienen al mundo a escuchar, no a hablar. Tienen enormes dificultades para poder explicarse.
Ha tenido lugar un cambio interesante, pues hemos pasado del 1 y el 2 en el nivel del diseño a tener ahora el 43 y el 23. Ese 43/23 va a traer una definición, porque es una oposición, no solo en el zodiaco, sino que también forma el Canal de la Individualidad entre el centro Ajna y la garganta. Sin embargo, a pesar de que la garganta está activada, hay algo profundamente inquietante en la experiencia de la Puerta 23.
La Puerta 23 no es como el proceso colectivo de la garganta. La Puerta 62 traduce una imagen y llega a los detalles de forma lógica, porque traduce directamente un patrón. El proceso abstracto de la Puerta 56 trata de traducir una imagen en movimiento, en lugar de un patrón, y se describe un movimiento o una experiencia. Pero la individualidad es única y mutativa; no hay un trasfondo formal, nada está establecido y no existe el mundo de Salomón donde nada es nuevo. En esta Cruz de la Escucha hay una tremenda cantidad de presión, y estas personas pueden sentirse muy, muy incómodas, porque pueden tener enormes dificultades para expresarse. Y, sin embargo, al mismo tiempo son los grandes oyentes, grandes oyentes. Conocen secretos que nadie oirá jamás. Siempre han estado ahí. Son una especie de parte mágica de la Esfinge, apartada a un lado.
Aunque un brazo de esta cruz sigue siendo el 13/7 y aún lleva consigo su poder de Esfinge, de repente se produce este cambio en el plano mental. La Puerta 23, a diferencia del proceso colectivo de la mente, que se basa en la visión, se basa en la individualidad y es acústica. En otras palabras, el 43 es el sonido que uno oye en la cabeza, un sonido que uno oye y dice: «Ya lo tengo; ya lo tengo». Pero eso no significa que vayan a poder expresarlo desde esa Puerta 23. De hecho, la Cruz de Yuxtaposición de la Escucha podría llamarse la Cruz de la Tartamudez. Puede haber aquí muchísimos problemas.
Es muy importante que, si conoces a alguien con esta cruz, no lo tortures; déjalo escuchar sin presión por compartir. Esto es lo más importante de su vida. Son, en realidad, nuestros centinelas; escuchan por todos nosotros. Recogen experiencia. Lo que a menudo ocurre con muchos de ellos es que finalmente pueden encontrar otro cauce para sacarlo fuera. Rara vez es históricamente correcto. En otras palabras, con el 43/23 tienden a encontrar salidas artísticas para lo que han estado escuchando. Son grandes apreciadores de la música, por ejemplo, y el tipo de ser humano al que le encanta una buena conferencia. Ellos mismos, con toda esta presión sobre ellos, no pueden sacarlo. Recuerda que este aspecto es un ingrediente necesario, lo necesitamos. En todo lo que hay, hay que ver lo importante que es, no ese «ay, pobrecillo». Lo cierto es que, si viven su diseño, su autoridad y su tipo, ser oyente y no hablador es su cielo. Después de todo, para eso están aquí; y cumplen un propósito para la totalidad en ese papel.