HD Platform
Iniciar sesión

Tipos

5 tipos de energía

›Descripción

Un Generador Manifestante tiene el Centro Sacral definido y uno de los motores conectado al Centro de la Garganta. Lleva en sí elementos de ambos tipos, pero su estrategia y su aura son idénticas a las de un Generador corriente. Por eso no constituye un tipo aparte, aunque muchos analistas propongan leerlo por separado, ya que el proceso vital difiere aquí algo del de un Generador. Un Generador Manifestante se siente como un Manifestador. Sabe que puede actuar por su cuenta y que tiene energía suficiente para alcanzar sus metas. La paciencia es su verdadero desafío. En cuanto aprende a esperar la respuesta, desaparece por completo de su vida ese carácter entrecortado del Generador, que va por la vida quedándose atascado una y otra vez.

›Descripción

Un Generador tiene el Centro Sacral definido. A diferencia del Manifestador, el Generador no está hecho para iniciar. La estrategia del Generador es responder a las distintas situaciones y oportunidades que trae la vida. El Generador dispone de una fuente renovable de fuerza vital que puede dirigir hacia el trabajo creativo. El tema del no-ser del Generador es la insatisfacción y la frustración. Estos estados emocionales surgen porque la mayoría de los Generadores no hacen lo que quieren, sino lo que solo parece correcto y necesario. El Generador también experimenta con regularidad la sensación de callejón sin salida y de atasco, y esa es la parte de su naturaleza que debe aceptar como un hecho. Un Generador nunca sabrá qué es correcto para él hasta que espere la pregunta adecuada, sienta su propia respuesta y note literalmente en el cuerpo que «la energía está ahí» para algo. La base de la vitalidad del Generador, el Centro Sacral, puede reaccionar con las llamadas respuestas sacrales: «ajá» o «un-un». Un Generador ha de aprender a esperar la respuesta, pese al estereotipo de «arremangarse y ponerse manos a la obra».

›Descripción

Un Manifestador no tiene el Centro Sacral definido, y uno de los motores está conectado al Centro de la Garganta. El Manifestador es el único hecho para actuar de inmediato. La ironía es que en nuestra sociedad la capacidad de actuar se da por sentada, aunque solo el 8,0 % de la población es genéticamente capaz de hacerlo, porque detrás de sus palabras y sus actos hay literalmente energía real de uno de los centros energéticos. Desde la más temprana infancia se castiga al Manifestador por vivir conforme a su naturaleza verdadera, autónoma e independiente: así conoce la ira. La resistencia constante del entorno persigue al Manifestador toda su vida y provoca una enorme cantidad de emociones negativas, rabia e irritación. La estrategia que permite al Manifestador reducir su agresividad interior y mejorar sus relaciones consiste en informar a las personas implicadas sobre lo que va a hacer, antes de actuar.

›Descripción

Un Proyector no tiene el Centro Sacral definido y ninguno de los motores está conectado al Centro de la Garganta. El Proyector es un coordinador por naturaleza, y su don reside en la capacidad de leer y guiar la energía de los demás. La mayoría de los Proyectores acaban dirigiendo a otros de un modo u otro, porque «saben cómo hay que hacerlo», lo que a menudo los vuelve difíciles de tratar. El Proyector necesita ser visto, pero si inicia acontecimientos, contactos y encuentros como un Manifestador, puede acabar gastando su energía y su atención en personas que no lo comprenden. Un Proyector sentirá amargura si se rodea de personas que no reconocen su verdadera naturaleza. La amargura es su tema del no-ser. El Proyector necesita esperar la invitación, esperar al «inversor» que advierta y reconozca sus cualidades, talentos y habilidades, sean cuales sean. Entonces sus posibilidades se vuelven verdaderamente enormes. En la vida de un Proyector siempre hay varias personas así, pero no aparecen todos los días.

›Descripción

En el Diseño de un Reflector no hay centros definidos. Un Reflector no solo refleja los rasgos del Diseño de quienes lo rodean, sino que además los amplifica. En cierto sentido, su tarea mayor es situarse en el centro de una comunidad y ser una suerte de canario en la mina. Un Reflector es cambiante por naturaleza. A causa de esa mutabilidad y de que quienes lo rodean lo malinterpretan, el tema principal del no-ser en la vida de un Reflector es la decepción y el desánimo. Cada Reflector tiene su propia relación con el ciclo lunar: dos días puede ser un Manifestador, luego dos días un Proyector, y así sucesivamente. Lo más importante para un Reflector es conocer su propio ciclo, para aprovecharlo y apoyarse en las definiciones que aparecen en su Diseño. También necesita aprender a no temer esperar 29 días antes de decidir, en lugar de trasladar la responsabilidad a sus allegados, y a despejar su espacio interior en soledad más a menudo. Curiosamente, durante el sueño más del 90 % de las personas se transforman en Reflectores.